Se acabaron las historias y las maneras de hacer las cosas como locos, las carcajadas, los saltos entre sillones, ocultarse debajo de las gradas, o salir corriendo para evitar contacto visual.
Ya no se pueden contar más historias, porque yo ya no salgo de ahi.
En este momento se busca normalizar las situaciones -no es que me alegre-, se procura mantener toda la calma -no es que suceda todo el tiempo- de guardar distancias y de tener un orden -algo que a veces no me va bien-.
Ya no hay locos de amor, ni enamorados con locura.
Tampoco se puede pedir que se hagan locuras por amor, se acabaron ya, solo se hace lo que el corazón cardíacamente posible puede hacer, y no pasa nada más que sentarnos a seguir disfrutando de las historias que se viven y no contarlas con las quien no estuvo presente.
End of line.